El lenguje de la música y del baile es universal. Sobre el escenario, idiomas y nacionalidades se funden al son del mismo ritmo, el de la pasión por la danza. Así pudo verse el pasado fin de semana en Arroyo de la Encomienda, durante la celebración del III Festival Internacional de Folclore Pinciafolk, que reunió a grupos de Ucrania, Portugal, Extremadura y Castilla y León. Todo un lujo poder disfrutar tan de cerca de su arte, de la diversidad de culturas, de la mezcla entre lo exótico y lo castizo.






